Raquel Rodriguez Imperfeccionate_Logotipo

Hola, soy Raquel Rodríguez
y soy imperfecta

Aprender a gestionar la sobreexigencia de mi mente perfeccionista es lo que me ha ayudado a valorarme y atreverme a mostrarme al mundo tal y como soy, sin esconderme y sin sentirme avergonzada por ser como soy.

Es lo que me ha dado la confianza para creer en mí y sentirme segura.

Todo lo contrario a lo que mi mente perfeccionista y autoexigente se empeñó en hacerme creer durante años.

Mi mente me mentía y la tuya también te miente.

Soy una mujer apasionada, inconformista y valiente que quiere vivir su vida con libertad de decisión y a la vez también soy insegura, miedosa y me cuesta ser vulnerable. Soy muy estructurada y a la vez muy desordenada. Soy muy hogareña y también me encanta viajar. Soy muy familiar, pero vivo en EEUU, lejos de mi familia. Y estos contrastes son los que me hacen única y valiosa.​

EL PERFECCIONISMO
ERA MI CÁRCEL

Hola, soy Raquel Rodriguez
y soy imperfecta.

Aprender a gestionar la sobreexigencia de mi mente perfeccionista es lo que me ha ayudado a valorarme y atreverme a mostrarme al mundo tal y como soy, sin esconderme y sin sentirme avergonzada por ser como soy.

Es lo que me ha dado la confianza para creer en mí y sentirme segura.

Todo lo contrario a lo que mi mente perfeccionista y autoexigente se empeñó en hacerme creer durante años.

Mi mente me mentía y la tuya también te miente.

Soy una mujer apasionada, inconformista y valiente que quiere vivir su vida con libertad de decisión y a la vez también soy insegura, miedosa y me cuesta ser vulnerable. Soy muy estructurada y a la vez muy desordenada. Soy muy hogareña y también me encanta viajar. Soy muy familiar, pero vivo en EEUU, lejos de mi familia. Y estos contrastes son los que me hacen única y valiosa.

Raquel-Imperfeccionate_Fondo08

EL PERFECCIONISMO
ERA MI CÁRCEL

El perfeccionismo es maravilloso a ojos de los demás… y también es una condena para una misma.

Durante muchos años creí que el perfeccionismo era el objetivo a conseguir, que si lo hacía todo bien y sin equivocarme, me iban a valorar más y a criticar menos. Me sentía orgullosa de ser perfeccionista.

Esto me llevó a desarrollar una mentalidad perfeccionista y muy autoexigente tanto en los estudios como en el trabajo y en la vida en general.

Me trajo muchas cosas positivas, no te lo voy a negar, como mi perseverancia, mi estructura y mi dedicación, lo que me llevó a conseguir un Doctorado en Biología y un trabajo en Estados Unidos, entre otras cosas.

Pero pagué un
precio muy alto

Raquel-Imperfeccionate_flecha04

Vivir con esa mentalidad perfeccionista y autoexigente, también me trajo muchas cosas negativas, porque intentar hacerlo todo bien - y digo intentar, porque es un objetivo imposible de alcanzar- sólo me estaba causando inseguridad, agotamiento y frustración, que por momentos se convirtieron en sufrimiento y miedos intensos.

Tenía miedo a dar mi opinión, a grabarme en audio o en video, a hablar en público y a mostrarme tal y como soy, por nombrar algunos de ellos, la lista era bastante extensa…

Estaba insatisfecha con mi forma de hacer, mi forma de trabajar, mis relaciones personales y profesionales, nada era suficiente para mi.

En aquel momento no era consciente del gran impacto y el desgaste que el perfeccionismo estaba teniendo en mí.

A partir de este momento nada
volvió a ser igual para mi

En 2016 tuve un bloqueo muy grande, los miedos y las inseguridades se habían apoderado de mí y me sentía completamente insuficiente e incapaz de realizar las tareas que mi trabajo requería.

Decidí pedir ayuda, y fue entonces cuando hice un proceso largo de coaching estratégico. El cual me ayudó a darme cuenta de que la forma en la que estaba actuando era el origen de todos mis problemas y conseguí desmontar la creencia de que el perfeccionismo era positivo y de que me ayudaba a avanzar y a conseguir mis metas.

Todo cambió

Para mejor

Trabajar en mi autoconocimiento, mentalidad y gestión emocional ha sido la mejor decisión e inversión que he hecho en mi vida.

A día de hoy, he aprendido a gestionar la sobreexigencia de mi mente perfeccionista y ya no pago ese alto precio de sufrimiento, agotamiento y continua insatisfacción.

Ahora disfruto mucho más de la vida, me siento segura de mi misma y satisfecha, plena y con más paz mental.

Raquel Imperfeccionate_flecha06

¡Esta transformación la tenía que compartir,
no me lo podía guardar para mi!

Ahora, tras formarse profesionalmente, desde 2021 acompaño a otras mujeres a que consigan esta misma transformación, se pongan en valor, muestren lo que valen y mejoren su bienestar emocional.

Deja de DESMOSTRAR
y empieza a MOSTRAR lo que vales